NUESTRO RESTAURANTE

 

Ma Khin

Ma Khin era mi bisabuela. Nació en Moulmein, una ciudad de Birmania situada en la desembocadura del río Salwin. Mi bisabuela se dedicaba a  fabricar cheroots, parecidos a nuestros puros, que vendía en el bazar de la  ciudad. Ahí conoció a Sir William Carr, mi bisabuelo, un alto funcionario británico en Birmania, que compraba los cheroots de la bellísima Ma Khin y acabó rendido a sus encantos.

Hoy, el recuerdo de mi bisabuela, una mujer emprendedora, tozuda, rebelde y luchadora; estricta pero buena; justa y generosa; entregada pero no sumisa; la mejor anfitriona, detallista pero nunca servil, gran conversadora, buena comedora y excelente cocinera, me inspira para crear este café, que aspiro a que encarne lo mejor de dos mundos, enraizado como yo en el Oriente y también en el Mediterráneo.

Stephen Anderson

Stephen Anderson

Ma Khin Café es el segundo proyecto personal de Steve, un profesor de física anglo-birmano que en su primer viaje a Valencia en 1991, supo que acabaría viviendo en esta ciudad. Tras unos años dedicados a la docencia, decidió que su futuro estaba entre fogones y fue entonces cuando se formó en el restaurante de Alistair Little, uno de los máximos exponentes de la cocina británica moderna. Tras volver a Valencia en 1996 pone en marcha Seu Xerea, el primer restaurante de cocina fusión de la ciudad.

Ma Khin Café nace en 2014 como respuesta a la inquietud del chef por crear un concepto gastronómico inédito en la ciudad, la Decolonial Asian Food. Con raíces en la historia gastronómica de Birmania nuestra cocina se toma la historia y la comida con seriedad. Desde una cazuela humeante de mohinga a un sencillo y reconfortante bol de dahl, respetamos las tradiciones culinarias, promovemos el encuentro y el intercambio cultural, y nos anticipamos a un futuro en el que las personas serán tan ben acogidas como sus gastronomías

GOING SLOWLY, COMING NICELY

Por su trabajo, nuestra madre no siempre podía estar en casa cuando volvíamos del colegio; por eso hubo que recurrir a nuestra abuela, en busca de ayuda. Grandy, tercera hija de Ma Khin, estaba ahí para hacernos la merienda, incluido su maravilloso toffee. Yo era su preferido, y me encantaba acompañarle en la cocina, verla remover en una pesada cazuela de hierro colado la hirviente mezcla de leche y azúcar mientras ella repetía «Despacito sale bien» y me entretenía contándome historias de su vida en Birmania.

Más adelante, en la universidad, cocinaba para mí y para mis compañeros de piso. A menudo llamaba a Grandy en busca de recetas que siempre me facilitaba sin dejar de recordarme aquello de «…y no olvides que despacito sale bien».